Metas:
Es valioso tener objetivos claros y positivos en la vida, destinos en nuestro viaje.
Un objetivo hacia el cual trabajar nos da la estructura y dirección esenciales para llegar al éxito.
Esto es cierto independientemente de si realmente alcanzamos la meta o no.
Sistemas:
Sin embargo, sistemas regulares que desarrollan hábitos positivos que nos lleven en la dirección de esas metas pueden tener en realidad mayor valor que simplemente establecer metas.
La regularidad y repetición en nuestro comportamiento causa cambios físicos reales en nuestros cerebros, y por tanto en nuestras mentes.
Las áreas del cerebro y las neuronas que empleamos crecen y se fortalecen con este uso, como músculos que responden al ejercicio.
De esta manera creamos y desarrollamos hábitos positivos.
El Yoga Sutra de Patanjali expone los principios de un sistema clásico.
Hábitos positivos:
Los hábitos positivos son el vehículo por el cual se logra el progreso.
Nos dan los medios para avanzar hacia donde queremos estar.
Son como una bicicleta, apoyándonos eficientemente para movernos rápidamente por el camino hacia nuestro destino.
Al desarrollar estos probablemente encontraremos que nuestros hábitos más “negativos” se debilitarán y desaparecerán sin atención directa a ellos.
Cultivamos los positivos, los negativos se desvanecen por sí solos.
El hábito más importante a nutrir es el de “presentarse”.
Cuanto más lo hagamos, más fácil y establecido se vuelve el desarrollo de hábitos positivos.
Y, inevitablemente, paso a paso, progresamos.
Podemos apuntar a la perfección del Buda, Iluminación, Libertad Perfecta, etc, pero no necesitamos decepcionarnos si aún no los logramos.
El esfuerzo por alcanzarlos nos ha mejorado.
Referencias:
“Las metas no son algo que necesariamente se deba lograr.
Nos dan algo a lo que apuntar.”
Bruce Lee